Reflexiones para una aproximación a la educación en Colombia

German Velandia

Educar es un proceso que consiste en enseñar, desde temprana edad, valores, conocimientos, costumbres y formas de actuar que permiten a un individuo vivir en sociedad.

Es la actividad por la cual se transmite a los individuos conocimientos y patrones de comportamiento de manera que se garantice la continuidad de la cultura de la comunidad. En las sociedades organizadas, se crea desde el Estado el sistema educativo (SE) con el propósito de cumplir con la obligación constitucional de educar a la población.

En Colombia, la Constitución Política presenta las notas fundamentales de la naturaleza del servicio educativo.

Indica que se trata de un derecho del individuo, de un servicio público que tiene una función social y que al Estado corresponde regular y ejercer la suprema inspección y vigilancia respecto del servicio educativo.

Esto con el fin de velar por su calidad, el cumplimiento de sus fines y la mejor formación moral, intelectual y física de los educandos.

También se establece que debe garantizarse el adecuado cubrimiento del servicio y asegurar a los menores de edad las condiciones necesarias para su acceso y permanencia en el SE.

Alcance del sistema educativo

Un punto de reflexión consiste en establecer el alcance del SE, en el sentido de si cumple y satisface las necesidades que, en términos de la cultura y del conocimiento, se requieren para el desarrollo del país.

Es una idea muy extendida que la obtención de títulos educativos garantiza al individuo y a su familia ascender socialmente y obtener un mejor nivel en su calidad de vida.

Esta creencia tiene su origen en el hecho de que hasta hace poco tiempo, la población colombiana alcanzaba apenas niveles primarios de educación, y su alternativa de proyecto de vida se reducía a niveles precarios en la escala económica del país.

La gran mayoría apenas aprendía a leer y a escribir, sin posibilidad real de obtener una capacitación que le permitiera mejorar su calidad de vida.

Es reciente el hecho de que varias instituciones de educación superior (IES) están llevando sus sedes y programas académicos a poblaciones medias y alejadas de las grandes ciudades e incluso zonas rurales del país.

Indudablemente este esfuerzo descentraliza la oferta en educación superior y le permite mayor cobertura. Y esto es bueno y positivo y debe continuar.

Es necesario preguntarse si esta ampliación de la cobertura de los programas académicos en educación superior viene precedida y está en correspondencia con estudios serios sobre necesidades y requerimientos en términos del desarrollo económico y social de estas mismas regiones.

Y si, además, las competencias contenidas en los planes de estudio son concordantes justamente con las necesidades del país y de sus regiones.

Tanto el Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de Cultura, como las entidades gremiales del magisterio han dado muestra de su escaso interés en relación con los contenidos de los pensa que se aplican en nuestro SE, tanto en la educación básica primaria, como en la básica secundaria.

Una reforma educativa no solo debe tener en cuenta los requerimientos sindicales y gremiales, los horarios y las jornadas educativas. Es también importante considerar los contenidos educativos, la organización de los planes de estudio y las competencias que se desea desarrollar en nuestros niños y jóvenes.

Debe considerarse qué es lo importante por enseñar y cómo se educa. Por aquí es por donde debe empezar una verdadera reforma educativa. Eduquemos al niño, eduquemos al joven, hagamos que ellos sientan amor de patria, empezando por lo que llamamos patria chica, su lugar de nacimiento.AD