“A liberarnos del pleito político estéril”

Juan Manuel Galán

La restitución de la personería jurídica al Nuevo Liberalismo y la candidatura a la presidencia de Juan Manuel Galán y su participación en la Coalición de la Esperanza han generado una gran expectativa en la opinión pública y en líderes de organizaciones sociales y de los jóvenes. Agenda Democrática lo entrevistó para conocer sus puntos de vista en temas de actualidad nacional.

 

AG:     A su entender, ¿qué elementos caracterizan el centro político?

JMG: El centro del espectro político no puede ser tibio, no puede ser carente de ideas y tampoco puede definirse en función de la gente que no está ni con Petro ni con Uribe. Debe tener una agenda propia, y por eso hemos dicho que debe ser un centro liberal. ¿Eso en qué consiste? En una nueva manera de hacer política, libre de clientelismo y corrupción. En defender las libertades individuales, la libre empresa, en trabajar por un país con igualdad plena de oportunidades y derechos, en liderar una nueva política de drogas que nos libere de todas las barreras que tienen violentamente bloqueado al país para su desarrollo económico y social. El centro del espectro político también se caracteriza por una forma de hacer la política alejada de los extremismos, de la radicalización, del mesianismo que busca en una sola persona la salvación del país y que comprende que es un liderazgo colectivo el que puede sacarnos adelante y alejarnos del populismo. En síntesis, capaz de unir al país por un propósito común, una nueva idea de nación.

AG:     Hay quienes afirman que el centro se diluirá entre los extremos. ¿Usted qué cree?

JMG: No, el centro no se va a diluir en los extremos como ocurrió en 2018. Hace cuatro años, el centro llegó dividido y no participó en las consultas populares de marzo aprovechando las legislativas y que le dieron oxígeno tanto a Iván Duque como a Gustavo Petro. Por eso para 2022 hemos construido una propuesta de consulta popular en marzo en la que se va a elegir un solo candidato del centro que llegará muy fuerte a la primera vuelta de las presidenciales y que con seguridad avanzará a la segunda vuelta y derrotará a cualquiera de los candidatos de los extremos que llegue a enfrentarse, porque Colombia busca liberarse del pleito político estéril que no permite construir los acuerdos para avanzar en las principales reformas que garanticen una modernización de nuestra sociedad.

AG:     Es muy fácil escoger entre los extremos, no así entre las opciones del centro. ¿Cómo facilitar esta posibilidad al ciudadano?

JMG: Efectivamente los extremos de la política tienen una ideología claramente definida y un mensaje populista muy atractivo para los ciudadanos que están enfrentando necesidades en esta crisis derivada de la pandemia. El centro del espectro político tiene una mayor diversidad, y como promueve la sensatez en el debate público y la toma de decisiones basadas en la evidencia, puede que en principio para el ciudadano del común no suenen tan atractivas sus propuestas y sus promesas, pero realmente nosotros le decimos al ciudadano lo que necesita saber y no lo que quiere escuchar. Estamos seguros de que, en los próximos meses dentro del proceso de consolidación de la coalición del centro y la consulta popular, los ciudadanos van a escoger un candidato único, podrán escuchar las diferentes opciones, contrastar las ideas y seleccionar a la opción que mejor los represente. Esto permitirá que la gente conozca con mayor profundidad el pensamiento de cada uno de los candidatos. Con un solo candidato de centro para la primera vuelta presidencial, los colombianos podrán contrastar ideas con los extremos.

AG:     La personería jurídica del NL fortalecerá el sistema político y el debate democrático. ¿Por qué?

JMG: Claro que sí, la reaparición del NL y el hecho de que le hayan restablecido su personería jurídica van a fortalecer nuestro sistema político, porque la mayoría de los colombianos se identifica con un nuevo pensamiento liberal. Es un momento de la política crítico, en que los colombianos están hastiados de la cultura política clientelista y criminal. El NL es una nueva opción para los colombianos que quieren que la política recupere su vocación de servicio y la defensa del bien común.

AG:     Denos su opinión sobre el ambiente de ofensa y descalificación que ha sustituido la argumentación en la política.

JMG: Es muy lamentable que el debate público se haya convertido en un intercambio de agravios, de insultos de carácter personal. Nosotros estamos convencidos de que uno debe dar las discusiones sin personalizar, con posturas firmes en la defensa y construcción de las ideas. Nosotros defendemos nuestras convicciones con ahínco y sabemos que el debate público implica una gran cantidad de opiniones encontradas y eso es natural en la política, y es sano, pero sin llegar a un extremo de radicalizarse y de que la gente ponga en riesgo su vida por pensar distinto. Así que nosotros aprovechamos todas las ocasiones que tenemos para invitar a tener un debate con altura y con la grandeza que la crítica situación del país reclama.

Pienso que nuestro movimiento político dio unas muestras muy importantes en la campaña de Carlos Fernando Galán a la Alcaldía de Bogotá en 2019 en ese sentido, en la que hicimos un llamado a la calma en el debate público, reconociendo las virtudes de los otros candidatos para bajarle el tono a la confrontación política. No es algo sencillo de hacer para ningún candidato, pero los líderes políticos tenemos que enviar mensajes en el discurso para evitar agresiones, descalificaciones e insultos que incitan a la violencia.

AG:     ¿Es posible ampliar el número de precandidatos en la Coalición de la Esperanza? ¿Quiénes podrían llegar?

JMG: Sí, por supuesto que pueden llegar otros precandidatos y precandidatas a la Coalición de la Esperanza. No somos sectarios, no imponemos vetos, queremos hacer una consulta popular, democrática, abierta, en que compitamos de forma civilizada con los instrumentos de la razón y de las propuestas que mejor interpreten a Colombia. La puerta está abierta para quienes sinceramente, con convicción, compartan con nosotros una nueva manera de hacer política.

AG:     En Colombia se están poniendo en riesgo los avances sociales y económicos logrados en los últimos 20 años, se habla de una década perdida. ¿Cómo salir de la crisis?

JMG:   Colombia atraviesa la mayor crisis económica y social de los últimos tiempos. Nosotros hicimos propuestas frente a la reforma tributaria que se cayó y sobre la nueva que hoy se tramita. Queremos que se envíe un mensaje de estabilidad. No podemos hacer reformas tributarias cada 18 meses ni menos poner en riesgo la independencia del Banco de la República. Queremos que el sistema sea mucho más progresivo para las personas naturales sin golpear a la clase media ni a los independientes, pero tampoco que asfixie a los creadores de empleo. Buscamos que los productores nacionales puedan exportar sus productos y ser más competitivos. Para eso tenemos que invertir en vías terciarias, que es la deuda inmediata que tenemos con el campo colombiano. Es urgente ejercer vigilancia al servicio exterior, para que los embajadores cumplan con su función de abrir mercados a las exportaciones; es una lástima que este Gobierno haya utilizado el cuerpo diplomático solamente para propósitos clientelistas.

Hemos insistido en que Colombia no ha aprovechado todo su potencial de economía azul y los recursos con los que contamos en los dos océanos; ese también será uno de los ejes de nuestro gobierno. El país debe comprender que una nueva política de drogas va a permitir que efectivamente llegue la paz y el desarrollo a las regiones que han sido más golpeadas por la violencia históricamente. De esta forma, llegará la inversión nacional y extranjera a esas zonas y se va a estimular el crecimiento de la productividad que tenemos estancado desde hace 50 años.

Nosotros vemos con mucha preocupación que cuando se mide la desigualdad en Colombia antes y después de impuestos no hay un cambio significativo; es decir, el país no logra ningún tipo de redistribución ni disminución de la inequidad cuando invierte los recursos públicos. Y eso sencillamente quiere decir que los programas estatales y sociales no tienen una buena priorización y focalización en las poblaciones que más lo requieren. En ese sentido, queremos que se utilice el SISBEN 4, que se está estrenando por estos días, como la manera de focalizar esos recursos y que no se siga haciendo única y exclusivamente con el criterio del estrato, muchas veces humillante. Los recursos no pueden perderse por la corrupción ni en subsidios para personas que no existen, que son fantasmas, que ya murieron, que no los necesitan, o que reciben como favor de un grupo político.

AG:     Según el DANE, más del 20 % de los jóvenes de las 13 ciudades más importantes del país, están desocupados. ¿Qué propuestas tiene en generación de empleo y educación para esta población?

JMG: Los jóvenes experimentan altísimos niveles de desempleo, muy por encima del resto de la población, como problema estructural acumulado desde hace muchos años. Nuestra obsesión es construir un país de oportunidades, libre de obstáculos para acceder a una educación de calidad. Colombia debe fijar como meta nutrición y afecto universal para todos los niños.

Le apostamos a fortalecer la educación pública. Soy orgullosamente egresado del Instituto Pedagógico Nacional. La jornada única debe ampliarse en los colegios públicos. El Proyecto Educativo Institucional (PEI) debe recibir financiación para poder materializarse. De esta manera, la educación básica primaria y secundaria será pertinente. Así mismo, un PEI financiado mejora la calidad y estimula el compromiso de los padres de familia en el proceso educativo.

Invertiremos en el bilingüismo y en los lenguajes de programación para mejorar las oportunidades laborales en los campos de mayor expansión en la economía y que están relacionados con la revolución tecnológica. Valorar, fortalecer y dignificar las carreras técnicas y tecnológicas será para nosotros una prioridad.

Impulsaremos el emprendimiento. La ley de emprendimiento será reglamentada a través del fortalecimiento de iNNpulsa y abriremos nuevos espacios de interacción entre los emprendedores, la oferta y la demanda laboral, como el que creamos hace ya dos décadas en Expocamello, cuando fui viceministro de la Juventud. Crearemos una gran plataforma tecnológica de economía colaborativa pública para conectar oferta y demanda laboral particularmente dirigida a los jóvenes.

AG:     Finalmente, ¿cómo contrarrestar el desprestigio de las principales instituciones democráticas?

JMG: Colombia tendrá en nuestro gobierno una agenda de desarrollo y fortalecimiento de la legitimidad de sus instituciones democráticas. El sistema electoral, el Estado de derecho, el fortalecimiento de la sociedad civil, la independencia y libertad de la prensa, las garantías para el ejercicio de la oposición, la consolidación de la democracia orgánica representada por partidos políticos modernos, fuertes y renovados, la separación de los poderes, la despolitización de la Fuerza Pública, un ordenamiento territorial cuyo criterio rector sea el medio ambiente; particularmente el agua y la reforestación. Proponemos un nuevo régimen político federal que permita liberar a las regiones del bloqueo centralista. Promovemos un sentido ético de la política; la ética del cuidado de la dignidad humana y del planeta. Trabajaremos para recuperar la confianza, a través de la construcción de acuerdos, sobre las reformas que el país necesita para la modernización de su organización social, y de su cumplimiento.AD

“El centro del espectro político se caracteriza por una forma de hacer la política alejada de los extremismos […], que comprende que es un liderazgo colectivo el que puede sacarnos adelante y alejarnos del populismo”.

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