La realidad desde la percepción

La reciente encuesta de Invamer nos permite hacer algunas deducciones, no tanto desde un análisis profundo político, pero sí desde el pensamiento del  hombre de a pie que, sin mucha profundidad, capta “a vuelo de pájaro” lo que pasa en la política.

William Villegas

William Villegas

Como todas las encuestas, esta de Invamer de enero de 2021, refleja una percepción de la realidad, pero no la realidad misma. Por citar un ejemplo: sobre seguridad ciudadana, se acepta que durante la alcaldía de Petro en Bogotá hubo, según registros de la Policía, una disminución de la inseguridad por robos y asesinatos.

No obstante, dicha gestión fue muy cuestionada por los ciudadanos y castigada en las encuestas, a tal punto que la percepción ciudadana mostraba todo lo contrario. Con base en la última encuesta de Invamer, veamos lo que sucede con algunos personajes de la vida pública.

Gustavo Petro

La encuesta de Invamer con referencia a los últimos cuatro periodos presidenciales frente a la tendencia de mantenerse sin mucha variabilidad en los periodos Uribe-Santos, ha cambiado levemente, porque ha ido perdiendo favorabilidad en el periodo Duque.

Esto es quizás explicable por sus posturas oportunistas, como es el caso de la pandemia. Así, en el debate en el Congreso sobre Vacunas para todos, votó No a la gratuidad de las vacunas; luego, visitó al vicepresidente de España, Pablo Iglesias y le pidió vacunas sobrantes sin obtener nada. El caso más diciente de la creciente desfavorabilidad del candidato Petro viene desde las revueltas de jóvenes de 2019 que él apoyó abiertamente, convirtiéndose en un bumerán porque el común de la gente las rechazó.

Martha Lucía Ramírez

Su favorabilidad ha bajado ostensiblemente más de veinte puntos desde su posesión como vicepresidenta. Sus lapsus la han perjudicado mucho, injustamente, porque la oposición se ha empecinado en ridiculizarla, a pesar de su aplomo y serenidad. El fallecimiento de Carlos Holmes Trujillo, el candidato con mayor opción del Centro Democrático, le está permitiendo aprovechar para lanzarse a la primera magistratura, más aún porque espera que las mujeres la acompañen; sin embargo, no se muestra como estadista, mientras que a sus posibles contrincantes (Petro y Fajardo) se les reconoce ese talante. Es fácil predecir que se lanzará al ruedo, porque no desaprovechará esta oportunidad, además porque siente que el CD la podría acompañar. Pero eso habrá que verlo.

German Vargas Lleras

Durante los dos periodos de Juan Manuel Santos, mostró una tendencia favorable, pero el incidente con su escolta, una descortesía criticable, fue mostrada por los medios como un ataque indigno. Estos comportamientos son irrelevantes en un país culto; casos peores se vieron con Churchill en Reino Unido y recientemente con Trump que le dejó estirada la mano a la señora Pelosi en el Congreso.

Lamentablemente la favorabilidad de Vargas Lleras no es la más alta vista en el periodo Duque frente a los últimos veinte años, pero es quizás uno, si no el mejor y más preparado candidato a la presidencia entre los actuales aspirantes y por lo que vimos como ministro y vicepresidente, se mostró como un eficiente hombre de Estado.

Óscar Iván Zuluaga

Su posible candidatura por el CD es esperada; recuperó su prestancia en el segundo periodo de Santos; sin embargo, habrá que esperar el guiño de Uribe, el común de la gente no lo ve como un candidato fuerte, como no lo vio Uribe en 2018. No pareciera tener el carisma que sí tienen otros personajes de su partido. Nunca se le ve en los grandes debates nacionales.

Iván Marulanda

Como senador se ha desempeñado bien, pero su lanzamiento por el Partido Verde le resta posibilidades al candidato Fajardo que tiene más mérito por su trayectoria política, reconocida en el país. Con un 39 % de desfavorabilidad, según la encuesta de Invamer, no se presenta muy bien que digamos a la contienda electoral.

Sergio Fajardo

Aunque la citada encuesta lo muestra con una tendencia decreciente de su favorabilidad, es uno de los posibles candidatos que dan sorpresas, porque tiene credibilidad ciudadana, y aunque el escándalo de Hidroituango lo salpicó y pudo influir en la encuesta, las entidades de control lo desligaron de ese problema, y él ha mantenido un bajo perfil que seguramente es estratégico.

Algunas instituciones

Es una sorpresa cómo instituciones como las Fuerzas Militares, la Policía y la Iglesia Católica, que han tenido corrientemente las más altas favorabilidades y respeto ciudadano en los últimos 20 años, presentan una tendencia decreciente de favorabilidad que, aunque leve, puede interpretarse como un descontento cada vez mayor.

En este sentido, han jugado un papel importante los medios de comunicación con estas instituciones, dando resonancia a sus inconvenientes. Es el caso con algunos generales, entre otros, dando relevancia sobre casos de corrupción en los medios castrenses. Y de la Iglesia Católica con la oposición al aborto que la sociedad moderna no le tolera y con los casos de pederastas que no tienen presentación y que han sido aprovechados por los medios y otras organizaciones para desfigurarla.

Indudablemente, en las encuestas recientes los abusos de la Policía han castigado a la Fuerza Pública in crescendo; los jóvenes de barrio la odian por sus múltiples abusos cuando retienen a un joven por consumo de droga o por robos menores o cuando, aprovechándose de esta situación, les quitan dinero y celulares, porque saben que no van a ser denunciados. Todos estos casos pueden hacernos pensar que influyeron en la percepción de la encuesta; sin embargo, debe preocupar el deterioro mostrado por la percepción ciudadana.

La clase empresarial

Parece mantener su favorabilidad con pequeños altibajos, pero su desfavorabilidad sigue creciendo sobre todo después de los casos de corrupción como Interbolsa, la baja calidad de algunos alimentos enlatados que ha detectado el Invima, sobre todo en la época de Santos, y el caso de los acuerdos bajo la mesa de los industriales del papel higiénico, entre otros. En el gobierno Duque, parece observarse una tendencia menor de desfavorabilidad y una a estancar la favorabilidad.

Organismos de control

Por último, si miramos instituciones como Procuraduría, Fiscalía y Contraloría, no se ven muy cuestionadas en los estratos bajos, pero sí en los estratos medio y altos, con algún nivel superior de educación, quizás porque entienden la misión de estas organizaciones como garantes de la anticorrupción.

La Procuraduría y la Contraloría siguen manteniendo alguna favorabilidad, aunque se diría más acertadamente, media; sin embargo, es muy diciente el incremento de la desfavorabilidad de estas instituciones desde la segunda administración del presidente Santos.

El caso de la Fiscalía ha sido más pronunciado, porque desde el segundo periodo de Santos, ha sido mayor la percepción de desfavorabilidad que la opinión favorable, lo cual puede interpretarse como un descontento ante la manera como las últimas administraciones presidenciales intervienen en estas instituciones. Una forma de romper con este amiguismo del Ejecutivo, sería modificar la elección de candidatos a estas entidades, con personas seleccionadas por la academia donde estén las tres o cuatro universidades más prestigiosas calificadas con mayor ranking en los puntajes internacionales.AD

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