Qué buscamos en la política

Cuando hablamos de los jóvenes de estos tiempos, nos referimos a un segmento de la población con edades de 15 a 24 años, que decidirá cómo será Colombia (y el mundo) en los próximos 50 años. También decidirá la sociedad que tendremos en el futuro, pero, ¿sobre cuáles bases?

Pablos del Castillo

Pablos del Castillo

Estudiante de 5 semestre de publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, interesado en los temas sociales, en las imágenes y el diseño.
Tengo 22 años y espero poder ayudar a agenda democrática con mi perspectiva de joven estudiante .

De los 48 millones de habitantes que tiene el país, 8,6 millones son hombres y mujeres que pertenecen a este segmento. Estos jóvenes tienen muy pocas posibilidades de acceso a la educación y, por lo tanto, una reducida opción de mejorar sus condiciones de vida mediante el acceso al mercado laboral.

Los jóvenes experimentan hoy una gran frustración porque la sociedad colombiana no les brinda las oportunidades sociales y económicas que requieren para consolidar sus expectativas de vida. Los jóvenes tienen que escoger entre trabajar o estudiar y, muchas veces, aunque quieran seguir estudiando, por necesidad, tienen que trabajar y dejar los estudios de lado o en un segundo plano ya que el Estado no da suficientes oportunidades.

Las limitaciones se multiplican por el hecho de que vivimos en uno de los países, si no el más corrupto del mundo, sí en uno donde no sabemos en quién confiar, pues no existe político exento de escándalo. Pero nosotros, los jóvenes, al vivir en la era de la información, sabemos mejor que antes quiénes son los políticos, conocemos sus vicios, su cinismo y su mezquindad y ya no confiamos en ellos.

Efectos de la corrupción

Con solo buscar su nombre en internet, la primera noticia que encontraremos de ellos es la de su protagonismo en un caso de corrupción o un escándalo de índole similar. Siempre es posible encontrar esos “trapitos sucios” o la mugre que nuestros honorables políticos esconden debajo de la alfombra con desfachatez.

Por todo esto, comencé a preguntarme: ¿Qué buscamos los jóvenes en la política? ¿Acaso la aparición de un político honesto? Alguien que entienda nuestra legítima búsqueda de oportunidades, alguien que nos plantee un plan político por llevar a cabo en su campaña, alguien en quien confiar, alguien transparente, que tal vez haya sentido esas preocupaciones que nos rondan a los jóvenes en nuestro día a día.

¿De qué voy a vivir? y ¿cómo voy a vivir?, pues lo que se nos depara a los jóvenes en este momento es incertidumbre y cada vez es más evidente que la mejor oportunidad para lograr una vida digna es migrar hacia otros países que nos brinden un mínimo de posibilidades de tener un futuro digno y tranquilo.

La otra opción, la más complicada, es quedarse y luchar con lo que tenemos y lo poco que nos da el Estado, pero, siempre pensando en generar el cambio para que tal vez la próxima generación de jóvenes sí pueda confiar en nuevas perspectivas políticas y en el gobierno que de ellas se derive. Hay que generar un cambio para que algún día las oportunidades nos permitan hablar del futuro sin que este se vea amenazado por el fantasma de la frustración.AD

Los jóvenes experimentan hoy una gran frustración porque la sociedad colombiana no les brinda las oportunidades sociales y económicas que requieren para consolidar sus expectativas de vida.

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