Liberalismo y feminismo

El feminismo es hijo del liberalismo y la democracia. Desde esta perspectiva, el feminismo se entronca en la tradición del liberalismo ilustrado.

Diana Medrano

Diana Medrano

Antropóloga. Especialista en desarrollo social y la situación de equidad de género de la mujer.

En la medida que las ideologías desarrolladas a lo largo del siglo XIX propiciaron la profundización de los derechos individuales, fue posible abrir un espacio de reflexión social y política acerca de grupos sociales en consideración a su especificidad y respecto de la posibilidad de acceder a derechos hasta el momento exclusivos del sector masculino de la población.

En efecto, la reflexión sobre la condición del individuo como tal y su posición respecto de la sociedad de la cual participa, privilegió el concepto de la igualdad como eje de discusión en los ámbitos legislativos, de movilización social y culturales, tanto como la obligatoriedad de proteger a todo el conjunto de los miembros de la sociedad.

Con la implantación de regímenes democráticos, la consagración de las libertades políticas acompañó, así mismo, un creciente desarrollo del respeto al individuo, sus preferencias, creencias y elecciones.  Es decir, el advenimiento de la democracia visibilizó de manera superlativa la situación de cada miembro del nuevo contrato social.

En este escenario se enmarca la reflexión moderna sobre la condición de la mujer. Tradicionalmente subordinada a la esfera doméstica de los hogares, desempeñando labores en este ámbito privado, la mujer difícilmente estaba en capacidad de generar condiciones para la participación eminentemente social en los ámbitos públicos y sociales. Su proceso de socialización privilegiaba las competencias necesarias para desempeñar su papel como madre, esposa y ama de casa.

Bien común de la humanidad

La aparición de sistemas políticos basados en la prevalencia de libertades individuales, el acceso a la educación y la participación en la fuerza de trabajo remunerada, posibilitó el surgimiento de una creciente demanda por parte de los movimientos en favor de los derechos de la mujer.

El acceso a derechos civiles evidenció las crecientes potencialidades de la participación de la mujer y la transformación de su posición en la esfera social. Actualmente, los organismos internacionales han postulado la igualdad de género como un bien común de la humanidad y un derecho humano fundamental.

A pesar de estos destacados avances, las inequidades continúan. La discusión sobre la igualdad transversaliza todos los ámbitos de la sociedad y así debe ser examinada. Desde su papel en las tareas del hogar, hasta su situación como parte de la fuerza laboral de un país, la mujer debe acceder en igualdad de condiciones.

Radicalización y democracia

La deriva autoritaria de corrientes del feminismo ha desbordado el marco de las reglas de la democracia y propende por consignas radicales que desdicen de la condición fundamental que ha posibilitado transformar el papel de la mujer. Por ello, las radicalizaciones y polarizaciones no son compatibles con el feminismo liberal. Sin democracia no hay garantía de respeto a los derechos de las mujeres. No hay feminismo sin pluralismo político, libertades públicas y derechos humanos.

Por estas razones, las mujeres deben desempeñar un papel crítico en el acompañamiento de las fuerzas políticas ubicadas en el centro del espectro de la construcción democrática de la sociedad. En este espacio habría garantías para las condiciones de participación social, económica y cultural que propendan por la preservación y desarrollo de la equidad de género y el respeto a los derechos de las mujeres.AG

 

Las radicalizaciones y polarizaciones no son compatibles con el feminismo liberal. Sin democracia no hay garantía de respeto a los derechos de las mujeres. No hay feminismo sin pluralismo político, libertades públicas y derechos humanos.

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